Entre todo, entre la gente
que se queda y se dispersa
y el calor de
las respiraciones juntas
una luz entrecortada
despabila
pero aturde, en lo impaciente
de la tarde ya agotada
las ventanas
que otra vez cerradas miran
desde afuera, y algún mate
viene y vuelve
por su zona demarcada,
contenida, y entre todas
esas cosas
subrayadas, como siempre,
por lo inútil del silencio
yo me quedo
con el hueco
que se tensa,
que me sobra, entre el costado
de mis dedos y tu espalda.
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