mis hermanes y yo
juntábamos nieve
y le dábamos forma
con mucho
cuidado
buscábamos ramas
que tuvieran
el tamaño justo
pasábamos horas
probando
piedritas diferentes
y algune cedía
por un rato
su gorro o su bufanda
quedaba un muñeco
sonriente y hermoso
al día siguiente
siempre
aparecía destruído
y al día siguiente
siempre
lo volvíamos a levantar
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